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¿Qué es la radioterapia?

La radioterapia o terapia radiante es la aplicación de radiaciones de alta energía para el tratamiento de lesiones de variado origen.

La misma permite un tratamiento localizado, centrado en el tumor (blanco) y áreas que podrían estar comprometidas.

Los rayos que se utilizan son ondas electromagnéticas, similares a los de los equipos de diagnóstico, pero de mayor energía.

La RT destruye la capacidad de crecer y reproducirse de las células alteradas.

Tecnología que le ofrecemos
Evolución de la radioterapia

Desde el inicio de su uso en 1895 hasta la década de los setenta la RT se basaba en limites anatómicos y óseos y en las placas de rayos x para localizar el blanco (región enferma) a tratar. Este modo generaba imprecisión en la localización y sobreirradiación.

A principios de los noventa, comenzaron a incorporarse progresivamente las imágenes de tomografía axial computada y la resonancia magnética hasta llegar al hoy PET (Tomografía de Emisión de Positrones). Poco a poco la evolución de la informática comenzó a ser utilizada también en el cálculo de la dosis de radiación. De esta forma, las medidas de radiación, que hasta el momento eran calculadas manualmente por el físico, adquirieron mayor precisión gracias al desarrollo de softs de planificación bidimensional y de fusión de imágenes.

Actualmente, hemos llegado a la reconstrucción 3D y virtual del paciente, permitiendo que el paciente reciba la dosis adecuada en el tumor y nula radiación en los órganos no comprometidos.

Los equipos también evolucionaron. Los primeros pasos en teletrapia se dieron con la radioterapia convencional de ortovoltaje, superada largamente por la bomba de cobalto y de cesio.

Hoy en día se utilizan aceleradores lineales de fotones y, últimamente, de fotones y electrones. En cuanto a la braquiterapia, los primeros tratamientos se realizaban manualmente con radium, sin dosimetría ni protección para el médico. En consecuencia, frente a la necesidad de elementos más seguros para el ser humano y el medio ambiente, se implementaron aplicaciones con cesio.

Por otra parte, se confeccionaron tablas que permitieron una dosimetría de mayor precisión, cuya evolución permitió la creación de equipos de retrocarga asistidos por computadoras y con iridium de alta tasa de dosis.

El tratamiento

La RT no es dolorosa. Este tratamiento cumple la función de reducir la lesión o bien de evitar que algunas células enfermas pudiesen volver a crecer.

El tratamiento según los casos se combina con quimioterapia (drogas) y cirugía.

Etapas del tratamiento

Preparación para el tratamiento:

En la primera entrevista con el médico radioterapeuta, este evaluará su antecedente, y confeccionará su historia clínica.

Si el medico radioterapeuta lo considerase necesario, es posible que le solicite estudios complementarios (imágenes y análisis, entre otros), para que el tratamiento sea particularmente personalizado.

Se le explicará detalladamente el tratamiento que se le va a realizar y sus posibles efectos.

En esta etapa es muy importante que pregunte lo que usted estime necesario para su tranquilidad.

Finalizada esta primera entrevista se le dará un turno para la marcación pre TAC. La marcación pre TAC consiste en líneas pintadas sobre la piel que sirven de referencia para la TAC.

Efectuada la TAC se lo citará para realizar la simulación: técnica donde se elige la posición del paciente, los campos de irradiación, todo con la ayuda de un planificador computarizado. Además, se realizará una radiografía convencional, que será útil para localizar el blanco.

Posteriormente, con los estudios se evaluarán las distintas alternativas para que su tratamiento sea el más adecuado y se le marcaran puntos de referencia (tatuajes puntiformes con tinta china), para repetir con exactitud todos los días su dosis de Radioterapia. Los datos obtenidos serán estudiados y analizados por su médico radioterapeuta con la colaboración del físico especialista en Radioterapia y con el planificador computarizado.

Transcurso del tratamiento:

Las aplicaciones se realizan en forma diaria de lunes a viernes, aproximadamente, y la duración del tratamiento (según el caso) es de cinco a ocho semanas. En cuanto a los horarios, usted tendrá la posibilidad de acordarlos, según su conveniencia y comodidad, con las áreas administrativa y técnica.

Los técnicos radiólogos serán los que lo ubicaran diariamente en la habitación donde se efectuará la práctica.

Es en esta fase donde se utilizarán los tatuajes como guía de orientación del haz de radiaciones. Además, con la ayuda de láseres, se asegura la repetibilidad.

Usted se familiarizará rápidamente con el tratamiento, teniendo en cuenta que sólo dura de cinco a diez minutos. Los técnicos estarán en todo momento controlando y observando las aplicaciones a través del monitoreo por circuito cerrado de televisión.

Los médicos del staff acompañarán su evolución, estando a su disposición para asesorarlo puntualmente en los posibles efectos colaterales que pudiesen manifestarse.

Radioterapia 3D

Es una modalidad de radioterapia externa que irradia con exclusividad el tumor respetando los órganos aledaños gracias a software que permite fusionar imágenes y delinear milimétricamente el tumor

Todas las etapas del proceso requieren precisión, contenciones personalizadas, adquisición de imágenes volumétricas, delineación, ejecución y control del tratamiento. La radioterapia 3D requiere de tiempo extra por parte del físico.

Hoy en día, la evolución de los materiales, especialmente el software permite una automatización mayor de las etapas, redundando esto en importantes avances para el control individual del tratamiento de cada paciente.

El acelerador lineal produce los fotones, o rayos X, para la 3D. La máquina es de un tamaño aproximado 3 m de alto por 4,5 m de largo. El paciente se recuesta sobre la mesa de tratamiento, a la vez que el acelerador lineal suministra múltiples haces de radiación al tumor desde varias direcciones. La puesta en marcha de esta técnica requiere de un software de planificación, herramientas de transferencia (software y redes) y de automatización de los tratamientos, y de un control de calidad reforzado.

Antes de la planificación de tratamiento, se hace un examen físico y se revisa la historia clínica. Luego, hay una sesión de simulación de tratamiento, en la que se hace una TAC que le permite al radioncólogo especificar la forma tridimensional del tumor y de los tejidos normales. En algunos casos, puede ser necesaria una sesión de preparación de tratamiento para moldear un dispositivo especial que ayuda al paciente a mantener la posición de tratamiento exacta.

El dosimetrista y el radiofísico médico usan la información de la TAC para diseñar los haces que se usarán en el tratamiento. Es posible que otros procedimientos de diagnóstico, como la tomografía por emisión de positrones (PET) y la resonancia magnética nuclear (RMN), sean necesarios para la planificación de la 3D. Estas imágenes de diagnóstico pueden combinarse con la TAC de planificación y ayudan al radioterapeuta a determinar la ubicación exacta del tumor que se va a tratar. En algunos casos es necesario insertar marcadores de radio opacos dentro del área objeto para posicionamiento más preciso. Por lo general, las sesiones de 3D comienzan aproximadamente 3 días después de la simulación. Antes del tratamiento, es posible que se marque o tatúe la piel del paciente con una tinta de color, lo que ayudará a alinear el equipo con la zona a tratar.

La 3D suele requerir sesiones de tratamiento múltiples o fraccionadas y son numerosos los factores que hay que tomar en cuenta a la hora de determinar la cantidad total de sesiones de 3D y la dosis de radiación. El oncólogo toma en cuenta el tipo, la ubicación y el tamaño del tumor maligno, las dosis a estructuras normales fundamentales, así como la salud del paciente. En general, los pacientes tienen programadas sesiones de 3D cinco días por semana durante cinco a diez semanas.

Al comienzo de la sesión de tratamiento, el técnico radiólogo coloca al paciente sobre la mesa, y se guía con las marcas en la piel que definen el área de tratamiento. En muchos casos se utilizan dispositivos moldeados para mantener al paciente en la posición adecuada. Es posible que haya que colocar al paciente en otra posición durante el procedimiento. Los sistemas de imágenes en la máquina de tratamiento pueden usarse para verificar el posicionamiento y ubicación de marcadores. Las sesiones de tratamiento en general duran entre 10 y 30 minutos.

Radioterapia de intensidad modulada (IMRT)

La radioterapia con modulación de intensidad se diferencia de la radioterapia conformacional 3D en la etapa de planificación inversa y en las técnicas de irradiación.

La planificación inversa consiste, en un primer tiempo, en imponer objetivos de dosis para el volumen target y límites de dosis para los órganos críticos. En un segundo tiempo, intervienen la definición y la optimización de la balística.

Todas las otras etapas del proceso requieren de una precisión mayor: contenciones personalizadas, adquisición de imágenes volumétricas, delineación, ejecución y control del tratamiento. La radioterapia con modulación de intensidad requiere igualmente de tiempo extra por parte del físico e implica una curva de aprendizaje no cuantificable, especialmente en las etapas de planificación.

La definición de un sistema de control de calidad específico es primordial para la radioterapia con modulación de intensidad, al ser ésta significativamente más compleja que cualquier otra técnica de radioterapia.

Hoy en día, la evolución de los materiales, especialmente el software permite una automatización mayor de las etapas, redundando esto en importantes avances para el control individual del tratamiento de cada paciente.

El acelerador lineal produce los fotones, o rayos X, usados en la IMRT. La máquina es de un tamaño aproximado 3 m de alto por 4,5 m de largo. El paciente se recuesta sobre la mesa de tratamiento, a la vez que el acelerador lineal suministra múltiples haces de radiación al tumor desde varias direcciones. La intensidad de radiación de cada haz varía dinámicamente según el plan de tratamiento.

La puesta en marcha de esta técnica requiere de las herramientas de la radioterapia conformacional 3D, un software de planificación inversa (optimización de la fluencia de los haces de radiación a partir de límites prescritos), herramientas de transferencia (software y redes) y de automatización de los tratamientos, y de un control de calidad reforzado.

Antes de la planificación de tratamiento, se hace un examen físico y se revisa la historia clínica. Luego, hay una sesión de simulación de tratamiento, en la que se hace una TAC que le permite al radioncólogo especificar la forma tridimensional del tumor y de los tejidos normales. En algunos casos, puede ser necesaria una sesión de preparación de tratamiento para moldear un dispositivo especial que ayuda al paciente a mantener la posición de tratamiento exacta.

El dosimetrista y el radiofísico médico usan la información de la TAC para diseñar los haces de IMRT que se usarán en el tratamiento. Es posible que otros procedimientos de diagnóstico, como la tomografía por emisión de positrones (PET) y la resonancia magnética nuclear (RMN), sean necesarios para la planificación de la IMRT. Estas imágenes de diagnóstico pueden combinarse con la TAC de planificación y ayudan al radioterapeuta a determinar la ubicación exacta del tumor que se va a tratar. En algunos casos es necesario insertar marcadores de radio opacos dentro del área objeto para posicionamiento más preciso. Por lo general, las sesiones de IMRT comienzan aproximadamente una semana después de la simulación. Antes del tratamiento, es posible que se marque o tatúe la piel del paciente con una tinta de color, lo que ayudará a alinear el equipo con la zona a tratar.

La IMRT suele requerir sesiones de tratamiento múltiples o fraccionadas y son numerosos los factores que hay que tomar en cuenta a la hora de determinar la cantidad total de sesiones de IMRT y la dosis de radiación. El oncólogo toma en cuenta el tipo, la ubicación y el tamaño del tumor maligno, las dosis a estructuras normales fundamentales, así como la salud del paciente. En general, los pacientes tienen programadas sesiones de IMRT cinco días por semana durante cinco a diez semanas.

Al comienzo de la sesión de tratamiento, el técnico radiólogo coloca al paciente sobre la mesa, y se guía con las marcas en la piel que definen el área de tratamiento. En muchos casos se utilizan dispositivos moldeados para mantener al paciente en la posición adecuada. Es posible que haya que colocar al paciente en otra posición durante el procedimiento. Los sistemas de imágenes en la máquina de tratamiento pueden usarse para verificar el posicionamiento y ubicación de marcadores. Las sesiones de tratamiento en general duran entre 10 y 30 minutos.

Quiénes lo atenderán

El radioterapeuta: médico con capacitación especializada que encabeza el equipo de tratamiento. Es quien establece el curso del tratamiento individualizado a partir de los datos que le brinda el radiofísico médico. Además, es quien brinda al paciente información sobre el tratamiento y sobre las posibles reacciones adversas.

El radiofísico médico: suministra la información necesaria para asegurar el suministro de la dosis precisa de radiación por parte del acelerador lineal y garantiza que los cálculos computarizados de las dosis sean correctos. Es también el encargado de supervisar al dosimetrista.

El dosimetrista: bajo la supervisión del radiofísico médico, calcula las exposiciones y las configuraciones de haces necesarias para suministrar la dosis prescrita por el radioncólogo.

El técnico radiólogo: es parte del personal especializado. Su tarea diaria consiste en colocar al paciente en la mesa de tratamiento, manejar la máquina y efectuar la aplicación.


El manejo del equipo se realiza desde una zona cercana protegida de la radiación. El técnico puede comunicarse con el paciente durante todo el procedimiento, y puede observar al paciente a través de una ventana o por televisión de circuito cerrado.

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